Diarios visuales

En ocasiones resulta complicado expresar con palabras aquello que nos sucede, una emoción, sensación o sentimiento que queremos exteriorizar para, de alguna manera, sentirnos más aliviados. Hay personas que tiene diarios en los cuales reflejan con palabras aquello que pasa por su interior, pero no todos nos sentimos cómodos expresandonos con palabras.

Otro tipo de diario es aquel en el cual depositamos nuestras imágenes interiores. Son diarios visuales, cargados de contenidos que aluden a nuestras emociones, a lo que podamos sentir en ese mismo momento, a nuestras experiencias diarias, a recuerdos o a aquello que necesitemos exteriorizar y formalizar, es decir dar forma, cuerpo y no necesariamente palabras. En vez de rechazar, mitigar o evitar estos sentimientos, la idea es indagar en nosotros mismos y descubrir nuestro ser y un diario visual nos ofrece el espacio perfecto para ello.

Muchos artistas trabajan en diarios y cuadernos en paralelo a su obra. Algunos son íntimos y privados y otros son expuestos junto a sus trabajos. Hay personas que incluso llevan al día dos diarios visuales, el más personal y aquel que suelen mostrar.

Los diarios visuales suelen contener imágenes y palabras. Su contenido documenta experiencias del día a día, actividades, emociones o autobiografías. En arteterapia se recomiendan como una manera de explorar las emociones y los sentimientos a través del tiempo. De hecho, la importancia de notar cómo las expresiones artísticas van cambiando de semana a semana y de mes a mes es uno de los factores básicos de la arteterapia.

Según Cathy Malchiodi (2010), existen ya algunos indicadores de que "el utilizar las artes visuales y la escritura en un diario tiene beneficios para la salud: reduce el ritmo cardíaco, aumenta la producción de serotonina y de las células inmunes, y reduce los síntomas de estrés". Por otro lado, Lucia Cappachione en su libro: El Diario Creativo, lo define como un medio para el crecimiento interior. 

Es importante encontrar un momento en el que podamos estar tranquilos y un lugar privado y confortable, que nos permita dirigirnos a la autoreflexión y meditación. Al igual que cualquier práctica en pro de la salud, hacer un diario visual será más beneficioso si se convierte en un hábito.

Fuentes y enlaces de interés:

Cappachione, L. (2003). El Diario Creativo. El arte de encontrarte día a día con tu lado derecho del cerebro. Editorial Gaia.

Malchiodi, C. (2010). Cool Art Therapy Intervention #4: Visual Journaling. En: http://www.psychologytoday.com/blog/the-healing-arts/201006/cool-art-therapy-intervention-4-visual-journaling

Kelly Brown. Art Journaling: http://artjournaling.blogspot.com.es/

Proyectarse en la huella

Hace unos días realicé una sesión con un grupo de niños de entre 5 y 7 años. La consigna me la sugirió Vanessa Tena, amiga y arteterapeuta. Tras conversar sobre los desencadenantes de implicación personal, es decir, aquellas consignas que pueden ayudar a que la producción del participante represente a la persona y no que se reduzca a un mero ejercicio.

La consigna consiste en dejar una huella sobre un soporte y desde ahí comenzar la creación. Si la persona necesita alguna pauta más se le puede proponer, por ejemplo, que dibuje un lugar a partir de su huella, e incluso los personajes que habitan en él.

En esta ocasión los niños dejaron fluir su imaginación creando una imagen acorde con ellos. A continuación os dejo algunos de los dibujos, en los que podemos ver desde historias con un alto nivel de detalles como el autorretrato de una de las niñas transformada en sirena u nadando con un delfín a la sencillez de incorporar un amarillo sobre un naranja y transformar la huella de la mano en fuego.

"Los desencadenantes de implicación permiten que el Sujeto de la enunciación figure de manera críptica en el enunciado sin ser por eso Sujeto de este enunciado. La persona se proyecta, sin saberlo, en su producción, que no trata de símisma en primera persona sobre el modo del /yo/".

Jean-Pierre Klein 

Bestiarios y Animalarios para la creatividad

Soñar con seres fantásticos es algo que el ser humano ha hecho desde que tiene memoria.

Jugar a crear nuestros propios seres mitológicos, nuestro animalario personal es una actividad gratificante tanto para adultos como para los más pequeños, mediante la cual podemos poner en juego toda nuestra imaginación.

Las posibilidades son infinitas y el proceso divertido y cargado de ingenio.

Nunca vimos un animal así y sin embargo podemos imaginarlo, podemos formarnos una idea, una imagen construida de fragmentos de otros animales compuestos de manera compleja.

Además de la actividad reproductora es normal ver en el ser humano otra actividad que combina y crea nuevas imágenes, nuevas acciones.

En este caso se ve muy claramente la actividad combinada de la imaginación. El bestiario creado formará entonces parte de nuestra experiencia anterior, será una mezcla de aquellos animales que conocemos, ya que de otro modo no podríamos inventar uno nuevo. La combinación de las diferentes partes de los cuerpos animales constituirá un ser nuevo que pertenecerá a su creador, sin ser mera repetición de cosas vistas u oídas.

Esta facultad de componer un nuevo animal, de combinar unas partes de unos con otras partes de otros, sienta las bases de la creación.

 

Arteterapia y educación

La creatividad en los ámbitos educativos de arteterapia se debe ver como una forma de aprendizaje que implique el expresar ideas y sentimientos, usar la imaginación para posibilitar el resolver problemas, comprobar las ideas y pensar en una diversidad de posibilidades. Por eso es muy importante desarrollar la creatividad desde los primeros años.

Los niños creativos confían en sí mismos, están motivados y llenos de ideas, son capaces de expresarse, responden de forma imaginativa, saben acometer las actividades de forma libre y siempre de manera lúdica.

La arteterapia en el ámbito educativo proporciona un entorno de seguridad y confianza, un lugar para el silencio y la reflexión, para la auto-identificación, siendo capaz de:

-Desarrollar las facultades críticas.

-Aprender a vencer los impulsos indeseables y el comportamiento destructivo.

-Despertar permanentemente las facultades creativas e imaginativas de la persona.

-Aprender a desempeñar un papel responsable en la vida de la sociedad.

-Desarrollar el conocimiento de uno mismo y la conciencia de las propias cualidades y limitaciones.

-Aprender a comunicarse con los demás.

-Formar a la persona para que pueda ser operativa y capaz de resolver problemas.

-Favorecer la atención y la concentración.

-Mejorar la autoestima.

-Generar un espacio para las relaciones sociales saludables.

-Ayudar a afrontar y superar dificultades.

En las sesiones el niño se expresa de forma simbólica a través del juego y la actividad gráfica y no pasa al lenguaje más que de forma secundaria. En los talleres se toman decisiones, se conocen y controlan las emociones, se expresan los temas que le preocupan a cada participante, se asumen responsabilidades y se reflexiona sobre los procesos y lo acontecido. También se regulan los aspectos emocionales: se calman ansiedades, miedos, frustraciones, se incrementa la serenidad, el afecto positivo y la autoestima y se facilita el desarrollo de una relación con el arteterapeuta y el grupo, en la que la persona se sienta segura y capaz de expresarse con libertad.

Arteterapia con adolescentes

Los adolescentes pasan por un momento de mucho desconcierto y confusión, necesitan explorar sus capacidades y cómo poner y aceptar límites en su entorno.

La mayoría de los adolescentes necesitan apoyo de un guía incondicional en un espacio seguro que les ayude para convertirse en lo que quieren ser como persona y en la vida. Los padres y los amigos son su mayor apoyo pero en ocasiones no es suficiente. A veces, se necesita que un profesional escuche, oriente, informe y les ofrezca un buen soporte.

El arteterapia con adolescentes permite reforzar las capacidades expresivas de los jóvenes, como parte inherente de búsqueda y manifestación individual. Les ayuda a expresar sus conflictos internos clarificándolos para así poderlos trabajar.

A través de la arteterapia se desarrollan las capacidades de comunicación no verbal y verbal, se trabaja en los problemas de identidad, de confusión, percibiendo así su propio cuerpo. También

ayuda en el conocimiento de la imagen que tienen de si mismos y de la que les gustaría tener, así como a reconocer como creen que son percibidos por los demás, a conocer sus emociones, sentimientos, fuerzas, debilidades, problemas de ira y rebelión, de autoridad y conflictos de independencia. En resumen, despierta el interés por la autorreflexión, mediante el intercambio de experiencias que le sirven para reforzar su autoestima.

En las sesiones de arteterapia se reflexiona sobre la obra realizada y los integrantes del grupo. Se desarrollan mecanismos de interacción social, haciéndose conscientes de lo que significa vivir en sociedad.

El autoestima de los adolescentes aumenta al favorecer la expresión creadora, ya que logran dentro del setting una comunicación abierta y sincera, en un ambiente protegido y seguro.

En los talleres de arteterapia los adolescentes tienen la oportunidad de poder comunicar a los otros, sus necesidades y sentimientos en forma perceptible.

Los adolescentes se vuelven más simbólicos y el taller de arteterapia les sirve para expresar sus conflictos internos y clarificarlos, tratar de identificar los problemas de identidad y ayudan a conocer la imagen que tienen de sí mismos.

El punto luminoso del objeto-desecho

Los objetos desechados forman parte de nuestra cultura material y por ende de nuestra vida. Constantemente los percibimos, los interpretamos, nos relacionamos, e incluso nos identificamos con ellos, proyectando nuestras emociones sin apenas ser conscientes de ello.

A diferencia del objeto, el objeto-desecho ha perdido sus propiedades objetivas y de uso, pero conserva otras propiedades subjetivas que le otorgan el valor que cada individuo le quiera dar.

En el siguiente texto se hace una aproximación a aquellos procesos psicológicos que se podrían activar mediante la práctica artística con estos materiales.

Arteterapia en la hospitaliación pediátrica

Los menores hospitalizados conforman un colectivo muy delicado, ya que pasan por dificultades que no sólo guardan relación con su estado físico, sino también con su estado emocional. El miedo, los temores, la angustia, la separación de sus seres queridos y el nuevo entorno en que se encuentran, entre otros factores, “pueden afectar en su recuperación, sus relaciones sociales, sus vínculos afectivos; así como generar fobias, trastornos afectivos y consecuencias en su desarrollo socio-emocional”. (Ortiz, 2006: 85). De hecho, la hospitalización se reconoce como el evento que produce mayor ansiedad en los niños y niñas, ya que “su percepción en la experiencia de hospitalización excede sus capacidades para poder resolverla y afrontarla, lo que los lleva a presentar estados de ansiedad”. (Aguilera & Whetsell, 2007).

Según Ullán y Belver (2008), además de la ansiedad, los niños y adolescentes interpretan la hospitalización como un castigo por algo que han hecho mal, tienen miedo al abandono, presentan comportamientos regresivos, dependientes y están bajos de autoestima. Por ello, en los casos de niños hospitalizados es frecuente la aparición del miedo.

En ocasiones, también sucede que los niños y niñas que están hospitalizados han sido llevados sin una preparación psicológica previa, es decir que ingresan en el hospital sin haber sido preparados para esta experiencia y por ello, esta nueva situación puede derivar en que el niño viva la experiencia de la hospitalización como estresante y eso termine generando en él mayores miedos. Además los niños con enfermedades crónicas son susceptibles de repetidas hospitalizaciones y se enfrentan no sólo a la enfermedad, sino también a la ausencia de una vida normal, lo que influye también sobre la familia.

Por otro lado y como en cualquier otro colectivo, encontramos factores como la historia familiar, los patrones de crianza, las experiencias pasadas que determinan las diferentes reacciones ante la experiencia hospitalaria, etc. De hecho, por la experiencia que he podido tener como arteterapeuta de niños, niñas y adolescentes hospitalizados, en la mayoría de los casos, emergen con más fuerza las necesidades relacionadas con su situación personal que con el propio hecho de la hospitalización.

En una ocasión, tuvimos la oportunidad de conocer a “Dino”, un niño de cinco años a quién estaban realizando un estudio intestinal, además de estar hospitalizado, su madre le había abandonado hacía unos meses. Durante el tiempo que Dino estuvo en el hospital, (unas cuatro semanas), lo hizo acompañado de una educadora social. Pudimos detectar su necesidad de sentir estabilidad en su entorno, así como de expresar y exteriorizar lo que le estaba ocurriendo. Durante las sesiones no hacía alusiones a la hospitalización ni a la enfermedad, pero sí al abandono. Este es un ejemplo escogido de muchos otros, en donde claramente, la situación personal se hace más imperante en la terapia, que la propia hospitalización.

Cada persona, según su predisposición biológica o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas, los cuales se manifiestan de manera significativa en apariciones de fobias y temores.

De acuerdo con Green (2000), la enfermedad puede tener diferentes aspectos debido a sus componentes físicos, mentales y sociales. De manera que en lo biológico podemos esperar diversas respuestas dependiendo del tipo de enfermedad, la gravedad, el tipo de evolución, el umbral al dolor, etc. En lo psicológico influyen la madurez, los mecanismos de defensa, la personalidad, sus antecedentes psiquiátricos, sus antecedentes médicos y hospitalarios, por citar algunos elementos. Y en lo social influyen el tipo de familia y sus relaciones, la actitud familiar hacia la enfermedad, los imaginarios familiares sobre la enfermedad, la cultura, las relaciones interpersonales, etc. Esta diversidad y “las múltiples combinaciones posibles hacen que cada paciente tenga una singularidad dada” (Gómez-Restrepo, 2008: 101).

A continuación expongo algunas de las características individuales más significativas detectadas a lo lar

go de la intervención arteterapéutica. Destacan entre otras, la necesidad de:

• Expresar sus conflictos internos

• Sentirse en un espacio seguro y libre

• Establecer una relación de confianza

• Fortalecer la relación familiar

• Tener un espacio donde jugar

• Ilusionarse, sorprenderse, inventar

• Confiar en sus capacidades

• Explorar y expresar sus sentimientos y emociones

Por último mencionar otro factor importante en el ámbito de la hospitalización pediátrica, al igual que en el educativo, es la edad del niño, que

juega un papel fundamental ya que una diferencia de simplemente dos años, puede significar mucho en cuanto al modo de experienciar la realidad y de comunicarse. Este hecho, aunque evidente, en ocasiones puede ser pasado por alto; es fundamental considerarlo, así como tener conocimiento de los principios del arte infantil y las etapas de la expresión gráfica, tanto para la preparación de la intervención, como para el registro posterior.

Todos los niños, especialmente los que se encuentran en una situación difícil, tienen la necesidad de expresar, de crear, de establecer relaciones con el mundo. Utilizando la arteterapia es posible ayudar a los niños que están hospitalizados a ejercer su creatividad de una manera natural, beneficiando al niño y alejándolo de lo desagradable, del dolor, de la ansiedad, de la monotonía, etc. Proporcionando recursos para la externalización de impulsos agresivos, miedos y temores, así como para la transformación de sus significados.

En el ámbito de la hospitalización pediátrica se puede trabajar en talleres de arteterapia grupal, como por ejemplo en las habitaciones de hemodiálisis, y en terapia individual, (cama a cama), en la cual se centra esta investigación.

Los talleres de arteterapia para niños y adolescentes sirven para que se adapten a su hospitalización, les ayudan a reducir su grado de estrés dándoles oportunidad de hacer cosas y tomar sus propias decisiones. Como la naturaleza de la estancia en un hospital hace que ésta sea pasiva, (…) en el taller de arteterapia tienen la oportunidad de hacer algo distinto. Como experimentan fuertes emociones la creación artística les permite comunicar sus sentimientos, contar y plasmar sus emociones, con libertad para crear, y aprender más acerca de ellos mismos y de su entorno. (Martínez Díez, 2006: 94).

Prácticamente desde los orígenes de la proyección sanitaria de la arteterapia, encontramos aplicaciones destinadas a tratar el impacto psicológico que supone la hospitalización de los niños, incidiendo especialmente los efectos emocionales que ésto produce. Es por ello un instrumento de gran valor terapéutico, que trabaja desde la resiliencia con la enfermedad y desde las potencialidades del paciente, siendo según Noemí Martinez Díez (2006, pp. 45-67) capaz de:

• Entender el arte como “vehículo para la mejora social, física y personal”.

• Aplicar la creatividad y sus técnicas en “la mejora y desarrollo de los grupos atendidos”.

• Aumentar la autoestima

• Disminuir el desajuste emocional que puede causar la enfermedad.

• Enseñar al paciente a canalizar sus sentimientos a través de la creación, así como a enfrentarlos

• Mejorar la comunicación y la vinculación social.

• Facilitar la relajación a través de las imágenes artísticas

• Facilitar un espacio de creación y expresión.

Podríamos añadir que la practica artística permite expresar sentimientos y emociones que en ocasiones son verdaderamente difíciles de expresar verbalmente, sobre todo a determinadas edades o cuando se está pasando por una situación difícil como es la enfermedad y la hospitalización. Dicha expresión permite a los niños y niñas sublimar miedos, frustraciones y angustias; todo ello en un ambiente de libertad, seguridad y confianza. 

Conclusiones:

• Mediante una sesión de arteterapia es posible generar un mejor manejo y una mayor resolución de conflictos emocionales, haciendo una adecuación a cada situación concreta. Es decir, ajustando el plan previo con rapidez, teniendo en cuenta las características del niño, de la enfermedad, del momento concreto y del material.

• El arteterapeuta puede ayudar a disminuir el desajuste emocional que la enfermedad pueda causarle al niño, mediante la aplicación de la arteterapia, empleando estrategias creativas adaptadas a cada caso y focalizando la sesión en las potencialidades del menor y de sus familiares.

• A través de la creación, en arteterapia es posible proporcionar al niño ingresado, herramientas a través de las cuales pueda canalizar sus sentimientos, fomentando procesos artísticos libres y aportando sostén y amparo al menor, para que sienta que no está solo ante la expresión gráfica de su ansiedad o malestar.

• El arteterapeuta puede facilitar al niño hospitalizado, una mayor compresión de la enfermedad, empleando el juego y el intercambio de roles, creando títeres, dibujos, cuentos, etc.

En definitiva, el arteterapia es una herramienta muy eficaz en el ámbito de la hospitalización pediátrica, ya que puede proporcionar en tiempos muy breves: un entorno de seguridad, un espacio potencial lleno de posibilidades y sobre todo un lugar para el juego y la creación, permitiendo a los niños y niñas que están hospitalizados comunicar y exteriorizar las emociones, pensamientos y sentimientos que llevan dentro y que en muchas ocasiones no saben como gestionar o exteriorizar.

Las sesiones de arteterapia, además de ayudar a expresar lo que emocionalmente angustia al menor, mejoran la comunicación personal, el conocimiento de sus propias potencialidades y son un potente distractor. Acciones como golpear el barro, dejar caer chorros de pintura o dibujar violentos garabateos sobre el papel, pueden representar la oportunidad de dar libre salida a sentimientos.

Es importante que los niños y niñas que permanecen en sus habitaciones hospitalizados sean protagonistas, que se les invite a decir, contar y expresar plásticamente, que puedan crear a partir de lo que piensan o sienten, ya que la creación actúa como acción reparadora y únicamente la creación, en palabras de Melanie Klein (citada en López & Augustowsky, 2007: 221), “expresa presencia”, conformando una nueva realidad. Es por ello que la expresión plástica y/o visual ha de ser parte integrante de cualquier programa en pro de la salud.