Arteterapia y Naturaleza

"El arte, la naturaleza, el cuerpo humano y la psique humana están tan íntimamente relacionados que es imposible pensar en uno sin recordar al otro." McLuhan.

ARTETERAPIA Y NATURALEZA

Cóbreces, Cantabria

Resulta fascinate la cantidad de recursos que podemos encontrar en un bosque o en un acantilado, así como sus cualidades físicas y su carga emocional.

Por lo general vivimos aislados en nuestras confortables ciudades, lejos de lo salvaje, de lo sublime, de nuestros monstruos y miedos. Fuera del alcance de los sonidos estremecedores del bosque y del viento estrepitoso de un barranco o una llanura.

Un bosque de Cóbreces fue el lugar perfecto para nuestra primera experiencia. La elección del lugar puede darse de diferentes maneras y aunque buscábamos un flechazo, aquello no sucedió y tardamos más de hora y media en encontrar "nuestro espacio". El proceso comienza desde esa búsqueda, propiciada por la escucha interna y externa, es decir por aquello que sentimos y aquello que nos cuenta el propio paisaje.

Finalmente un sendero perdido fue el lugar por el que nos inclinamos. Fuera del sendero la naturaleza era tan salvaje que nos devoraba, en cambio, a orillas del camino encontramos un árbol, tan especial como todos los demás y sin ninguna característica que destacase del resto. Lo demás vino solo, casi podría decirse que la obra ya estaba creada antes de nada, antes de depositar el primer palo sobre en tronco. Y así, poco a poco abrigamos el tronco del árbol con los restos de madera de sus hermanos, de él mismo. Una obra sin pretensiones, escondida y cargada de fuerza y simbolismo.

Si nos dejamos llevar por los caminos del norte llegaremos a un acantilado con unas vistas impresionantes. Mi mirada solo se posaba en las flores y hojas del camino... Quería trabajar con ese material pero sabía que el fuerte viento lo haría imposible. Las piedras me parecieron una mejor opción y de la misma manera que comenzamos a colocar los palos sobre el tronco, colocamos una piedra tras otra, de manera que una espiral fue surgiendo.

Es curioso como una niña al vernos comenzó a hacer una colección de piedras y cuando la espiral tomó un tamaño como para llamar la atención de los paseantes, un grupo de niñas se sumó a la creación.

Al alejarnos de la espiral, pudimos ver como nuevos visitantes se acercaban y continuaban poniendo piedras. Un regalo para nosotros, para el acantilado y para sus huéspedes.

La tercera intervención fue cerca en un llano, el viento no soplaba y esta vez pudo permitirme jugar con las hojas secas. Una vez más el árbol se convertía en el lienzo en blanco y los palos y hojas en la pintura.

Alrededor de la base del tronco dispuse un círculo con palos y éste relleno de hojas caídas. Su propio abono, el ciclo de la vida cerrado, completo, como un círculo...

Un punto de vista nos regalaba la idea de que la sombra era el reflejo del árbol, su proyección dentro del espejo, debajo de la tierra, la dualidad, el Yin y Yang.

Podríamos seguir buscando el simbolismo de estas acciones, pues en este caso, es después de hechas cuando está aflorando su significado y resonando en mí más fuerte aún, pues el poder de la naturaleza unido al arte y a la creación nos convierte en seres más sensibles, más atentos y más conscientes.
Si reflexionamos un poco más sobre la creación o el arteterapia en la naturaleza podremos observar que dicha pŕactica ofrece una oportunidad para realizar rituales privados que giren en torno a la materia. Por ejemplo, una escultura de arcilla hecha en respuesta a la muerte de un ser querido puede ser colocada al lado de un río o mar para disolverse con la marea. Tales acciones pueden proporcionar un enorme alivio emocional y liberación.
Cada sendero es único y fascinante, al igual que cada persona y las emociones que habiten en ella en ese momento.  Un agujero en el suelo puede que nos lleve a pensar en la depresión, una explosión de rojos otoñales en el amor, una nueva planta en un recién nacido o una cama de musgo y plumas en un hogar seguro y feliz.

El enfoque de Sweeney, aún emergente, sobre la "Eco-Arteterapia", se basa en la ecopsicología y la arteterapia. La Eco-Arteterapia puede animar a una persona a encontrar una conexión con la naturaleza y sentir  su lugar en el mundo, sintiendo la conexión consigomismo en presencia de la naturaleza y sin necesidad de   palabras. Puede ayudar a vigorizar los sentidos y a aflorar emociones o recuerdos. El entorno natural despierta la creatividad de las personas. Además, cuando la obra de arte se genera al aire libre nos transmite sensaciones diferentes al alterar el medio ambiente. La acción se ve completada ya que, por otro lado, el medio ambiente también puede afectar al arte de una manera más directa, como por ejemplo, dejando que el viento sople un dibujo de arena o que la puesta de sol alargue las sombras de un totem.

ARTETERAPIA Y NATURALEZA

Sagra, Alicante

En agosto de 2014 tuve la suerte de facilitar una sesión grupal de arteterapia en plena naturaleza y con unas personas maravillosas.

Somos naturaleza, a menudo lo olvidamos, pero formamos parte de ella y ella forma parte de nosotros. Por eso, realizar una sesión de arteterapia en un entorno natural puede ser revitalizante y permite, a quien vive la experiencia, crear en un entorno saludable, seguro, cargado de energía, de aromas y arropado por un silencio que invita a la escucha interna.

En esta sesión tan especial dedicamos una parte importante a reavivar esa unión con la naturaleza y a tomar conciencia de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos y de nuestras emociones, observando nuestro propio proceso creativo, nuestra manera de integrar los elementos que nos ofrece la naturaleza en nuestras obras y nuestra forma de acercarnos al material y al entorno.

Tras una relajación guiada para adentrarnos en nosotros mismos y activar la atención desde la calma, realizamos una actividad a modo de juego para sentir y percibir el lugar de una manera diferente a la que habitualmente estamos acostumbrados y para ello solo tuvimos que anular el sentido de la vista y recorrer de la mano de un compañero el espacio en el que no encontrábamos, tocándolo, escuchándolo y oliéndolo. Después hicimos una toma de contacto con la arcilla para dar paso al momento de creación personal e individual.

El lugar era perfecto, aislado en medio de un monte y con fácil acceso. Contaba con mesas, una fuente e infinidad de rincones que acogieron las creaciones que allí se hicieron.

El momento también fue el exacto ya que la sesión se desarrolló por la tarde y terminó al anochecer, por lo que en el momento de la reflexión compartida y del cierre, la luz era tenue y se iba apagando suavemente, dejando reposar en nosotros la experiencia vivida.

En esta ocasión, aparte de los materiales que nos ofrecía el lugar, contamos con un material muy especial: Arcilla.

La arcilla implica una manera muy primaria de expresión y comunicación, ya que conlleva el hecho de tocar y desde el momento del nacimiento, el tacto es la forma en que se comunican sentimientos. De hecho no fue de extrañar que muchos de los participantes se sintieran como niños que juegan con el barro o la plastilina y que revivieran momentos concretos de su infancia. La arcilla también permitió la liberación de emociones a través de la expresión y mediante gestos tales como acariciarla, golpearla o dejarla caer, siendo un cauce para liberar la tensión, frustración o el nerviosismo.

Al ser un material moldeable pudo convertirse en cualquier cosa: En un osito, un animal prehistórico, una casita en un árbol, o simplemente en formas que recogían elementos del entorno, como piedras, hojas e incluso agua. Una vez que las obras tomaron su forma muchos decidieron dejarla en el lugar en el que la habían creado, otros se la llevaron.

Fue un momento y un lugar óptimo para autocuidarnos, reposar y prestar atención a nuestras emociones y aspectos de nuestra vida que necesitan, en mayor o menor medida, ser atendidos.

Una oportunidad para conocernos un poco más a nosotros mismos, para crear, escuchar, jugar, reír y en definitiva para ser.

Gracias a todos los que allí estuvisteis.

 

Reflexiones compartidas de algunos de los participantes:

“Esto forma un poco parte de mi, de las cosas, vas dejando fluir y así te liberas de todos los cacaos que puedas tener en la cabeza y te relajas, el tiempo vuela. No estás atado a un tiempo, estás en eso, es como meditar en eso. Prestas atención a una cosa y estás en ella completamente, te vuelcas y lo demás se va”.

“Para mi ha sido un anti-estrés”.

“Me salía cantar y disfrutar simplemente, sin hacer nada en concreto”.

“Esto se necesita, por que es como decir: para, escúchate. Aunque yo intento escucharme, intento parar, pero claro, no es lo mismo que con un paisaje, con un entorno y es importante para la salud. No te das cuenta del estrés o de los nervios que tienes hasta que paras y escuchas. Entonces te das cuenta de eso”.

“La parte de taparnos los ojos es bastante interesante porque sin querer te centras a escuchar y a sentir las cosas”.

“Esto es salud”.