Propuestas y actividades

En esta página se recogen una serie de actividades, ideas, ejercicios y propuestas esbozadas que podemos aplicar tanto en sesiones de arteterapia como en el ámbito de la educación artística.

No se trata de ejercicios cerrados ya que eso iría en contra de la propia esencia de la arteterapia, sino que se proponen como una guía para que el arteterapeuta, educador o mediador artístico pueda hacer su propia adaptación en base a las necesidades del grupo o de la persona.

Dibujar o pintar tus emociones: Este ejercicio se centra exclusivamente en la pintura y expresión plástica de lo que se está sintiendo.

Hacer títeres:  Hacer nuestra propia marioneta y hacerla que actuar en diferentes escenas. También podemos diseñar nuestro propio teatro, escenarios, etc. Mediante la puesta en escena y el juego podemos hablar de nosotros "sin decir yo".

Jugar con la línea: La línea puede contener una gran cantidad de emoción. El gesto crea la línea y la emoción crea al gesto, por lo tanto queda reflejada en el papel.

Expresión corporal proyectando nuestra sombra: Podemos emplear música para fomentar la expresión corporal. A su vez se proyecta la sombra del participante sobre un gran papel en la pared. Se elige una posición y se dibuja el contorno para trabajar después a partir de la silueta.

Pintar la música: Dejar que el flujo de la creatividad aflore mediante la música es una manera de dejar aflorar los sentimientos y relajarse.

Mural en grupo: Hacer un mural grupal pintando con las manos.

Dibujar en la oscuridad: De esta manera no seremos capaces de juzgar lo que estamos dibujando, ni tendremos que preocuparnos acerca de si es o no es "correcto". Puede ser muy liberador.

Dibujar en la arena. Al igual que un jardín Zen, en esta actividad se harán formas, dibujos y escenas en la arena, puede ser sumamente relajante y una buena manera de despejar la mente.

Hacer una zentangle: Estos pequeños dibujos divertidos son una gran herramienta para dejar ir y ayudar a reducir el estrés.

Dibujar al aire libre. Puede ser una forma divertida de relajarse y estar en contacto con la naturaleza mientras se está trabajando en una creación artística.

Fotografiarnos de diferentes maneras: Usar el autorretrato para conocernos mejor.

Hacer un dibujo relacionado con un deseo: Partimos de un deseo para generar nuestra obra.

Visibilizar una cita que nos guste: Tomamos una cita que nos guste y la convertimos en algo visualmente inspirador para nosotros.

Hacer unas viñetas de nuestro libro o cuento favorito: Damos cuerpo a nuestra historia favorita. Probablemente omitiremos aquello que no sea muy importante y dibujaremos aquellas escenas que hacen del libro o cuento, nuestro favorito. Hay mucho de nosotros en aquello que interpretamos al leer o que recordamos tras terminar un libro.

Hacer un muñeco de trapo: Realizar objetos de peluche o tela puede ser muy reconfortante. Utilizar este pretexto para crear un ser que signifique algo para nosotros.

Dibujar una experiencia en la que hiciste algo importante para ti: Usar esta actividad como una oportunidad para conmemorar una ocasión importante de nuestra vida.

Crear un futuro autorretrato: El dibujo, fotografía, escultura o pintura debe reflejar dónde te ves en el futuro.

Representar un guerrero o guerrera: Empezar a pensar en uno mismo como una persona fuerte y capaz. Si pudieras tener un super-poder ¿cuál sería? También se puede dejar la opción de representar al super-villano.

Dibujar en un espejo. Dibujar un autorretrato directamente sobre un espejo. Después se pueden añadir imágenes inventadas o que no se reflejan en el espejo pero que son importantes para nosotros.

Recrear un lugar donde te sientas seguro: Se puede dibujar o construir con todo tipo de materiales. Podemos sugerir la importancia a los detalles.

Crear un diorama: Este diorama puede exhibir un momento importante de nuestra vida.

Dibujar algo que nos asusta: Todo el mundo tiene miedo de algo y en este ejercicio tendremos la oportunidad de llevar el miedo a la luz y enfrentarlo.

Pintar una pérdida: Si hemos perdido un ser querido, pintarlo o dibujarlo ayudará a recordar y a recuperar en cierto modo, la sensación de tenerle cerca.

Hacer una obra efímera: Utilizar materiales como arena, tiza, papel o agua para crear algo que se destruirá una vez terminado.

Hacer un dibujo o una pintura partiendo de nuestra propia huella: Es una buena consigna como desencadenante de implicación personal.

Hacer una instalación: De manera colectiva con el mobiliario del espacio y con los materiales de los que disponemos.

Hacer un amuleto: Puede cargarse con propiedades mágicas o fortalezas que deseemos tener o que tenemos.

Hacer un stopmotion en grupo: De esa manera quedan representados los movimientos y relaciones entre los distintos avatares.

Representar a la familia: Hacer figuras que representen cada miembro de la familia. El objetivo es reflejar, de manera abstracta, la personalidad de cada miembro y su rol en la familia. Cuando todas las figuras están completas, el participante las ordena y forma una escena dependiendo de la relación e interacción entre ellos en la vida real.

Fotografiar cosas que consideramos hermosas: No tiene porqué gustarle a nadie más. Podemos imprimirlas y enmarcarlas para tener recordatorios constantes de las cosas que nos gustan de la vida.

Arcilla: Aproximarnos a un material orgánico, como la arcilla desde el sentido del tacto, experimentando sus propiedades: peso, textura, temperatura, dureza...

Representarnos como: Un animal, una planta, una cosa, una comida, una emoción, un transporte, una casa...

Manchas: Con témperas, agua y jabón podemos hacer manchas en el papel que después nos sirvan como base de otros dibujos.

Diario visual: Normalmente contienen imágenes y palabras. En arteterapia se recomiendan como una manera de explorar las emociones y los sentimientos a través del tiempo.

Metáforas: El objetivo es ayudar al individuo a desarrollar un lenguaje artístico con el propósito de comunicar metáforas personales.

Crear desde un objeto personal: Trabajar a partir de un objeto al que tenemos afecto, tomarlo como pretexto de una descripción de carácter denotativo: color, textura, formato... Para de ahí pasar a una representación o descripción de carácter connotativo.

Hacer un puzzle: Podemos partir de un puzzle en blanco o de uno que ya tenga una imagen, la cual intervendremos. Cada pieza puede tener un significado que enlace con las piezas vecinas. También puede hacerse un puzzle con un único significado. Si trabajamos en grupo podemos intercambiar las piezas de nuestros puzzles.

Crear una rueda de emoción: Mediante el uso del color, esta actividad puede ayudar a ordenar las emociones.

Dar color a la silueta de una persona: Podemos pintarla con colores que representen emociones, pensamientos, recuerdos...

Dibujar algo enorme y algo muy pequeño: Para involucrar al cuerpo y movernos. Puede ayudar a liberar el estrés.

Dibujar nuestra visión de un día perfecto: Pensar en lo que constituye un día perfecto para uno y dibujarlo o pintarlo. ¿Qué pasa con este dibujo se puede hacer que suceda hoy?

Como vería el mundo si yo fuese... Dibujar como veríamos el mundo siendo un avión, una mosca, un gusano, un coche, una flor, etc.

Hacer una interpretación de una obra de arte. Para ello podemos servirnos de fotocopias de obras de diferentes artistas. La consigna es muy sencilla: Intervenir libremente la representación de la obra.

Arte y naturaleza: Realizar una obra en la naturaleza con los materiales que ofrece el medio.

Hacer una pintura meditativa: Una buena manera de comenzar la sesión es haciendo una pequeña relajación en la cual podemos traer imágenes a nuestra mente como si se tratase de nuestra obra. En este caso, no tenemos porque emplear materiales tangibles ya que basta con nuestra mente.

Crear una revista. Generar una revista o diario con aquellas cosas que nos interesen, que nos han sucedido o que consideramos importantes. Podemos hacerla exclusivamente con imágenes o incluir textos, viñetas, etc.

Hacer una representación de un sueño reciente o pesadilla. Puede ayudarnos a recordar detalles del sueño que habíamos olvidado y a hacer una interpretación o encontrar similitudes con algún acontecimiento de nuestra vida.

Hacer un dibujo con la técnica del frottage. Partimos de una observación previa, de la búsqueda de una textura que nos llame la atención por algo. Después la capturamos en un papel. Podemos continuar el dibujo con otras técnicas.

Hacer un Ready Made. Se trata de transformar objetos de uso cotidiano en obras de arte sin modificar su aspecto.

Hacer una escultura con material de desecho. El tema puede ser el paso del tiempo, la sociedad de consumo o la historia de los objetos. Se puede emplear cualquier tipo de material que encontremos: cartones, plásticos, cuerdas, viejos objetos en desuso, etc. Con esta actividad podemos evocar distintas sensaciones gracias a la riqueza del material en cuanto a textura, estructura, color...

Crear una obra a partir de nuestro nombre. Primero podemos pensar qué técnica es la que para nosotros representa mejor nuestro nombre.

Dibujar observando directamente del natural. Es un ejercicio de observación directa. Llega a ser una actividad terapéutica muy interesante y el proceso comienza desde el momento en el cual buscamos y elegimos aquello que queremos representar.

Generar una historia a partir de un objeto al azar. Podemos guardar diferentes objetos en una bolsa y cada participante puede escoger uno al azar para generar su historia. El año pasado realicé esta actividad con varios grupos de niños y quedé sorprendida de la cantidad de historias que podemos crear a partir de un limón o una vela.

Trabajar a partir de una meditación guiada. Este tipo de actividad puede hacerse por medio de una visualización en donde se pide a los participantes que cierren los ojos mientras van visualizando la meditación guiada. Una vez termina la narración podemos proponer hacer un dibujo.

Completar una fotografía. Para ello proporcionaremos al participante recortes o fragmentos de fotografías que pueden ser de imágenes reconocibles pero también de formas abstractas o de texturas. Se elige una imagen y se pega en una parte de la hoja para completarla en la otra parte del papel haciendo un dibujo.

Pintar con lejía. Para ello necesitaremos cartulinas negras o de colores, lejía y un pincel (a ser posible de pelo sintético). En este caso el dibujo será en negativo, es decir, aquellas partes de la cartulina sobre las que pasemos el pincel se decolorarán y se aclararán.

Intervenir una foto nuestra. Podemos hacer una fotocopia ampliada de una fotografía nuestra y dibujar, escribir o pintar sobre ella.

Construir una casa con una caja de zapatos. Esta es una actividad muy interesante y puede ser muy terapéutica ya que la casa podría ser una metáfora de nosotros mismos, de aquello que dejamos ver (fachada) y de lo que hay en el interior.

Dibujar un recuerdo feliz. El mero hecho de dedicar un tiempo a saborear un recuerdo feliz es altamente reconfortante y como resultado final obtendremos una obra en la que nuestro recuerdo puede perdurar en el tiempo.

Hacer un regalo para la familia. Esta actividad es ideal para hacerla en familia, aunque también se puede hacer con grupos de personas en los que haya algún tipo de conflicto, con grupos de amigos, etc. La propuesta consiste en que la familia se ponga de acuerdo en elegir un regalo que se harían a ellos mismos, a la familia completa. Después de elegirlo entre todos, se fabrica con aquellos materiales que necesiten para ello.

Pintar directamente sobre nuestra piel. Es una sensación maravillosa y una actividad muy relajante que se puede acompañar con música tranquila. Podemos dibujar algo concreto, líneas o escribir palabras.

Realizar una obra con elementos naturales. Para ello podemos emplear hojas, plumas, flores, piedras, ramas, tierra, etc. ¿Qué pasa cuando combinamos diferentes materiales? ¿Qué sensación genera? ¿Porqué decidimos usar un material en vez de otro? ¿Qué dicen de nosotros los materiales que hemos escogido?

Trabajar con palabras. Las palabras pueden ayudarnos a animar y orientar el curso de la imaginación visual. Por ejemplo los diferentes tipos de caligrafía pueden ayudar a potenciar el significado de la palabra.

Vídeo-retrato haciendo una actividad cotidiana. Realizar un vídeo de nosotros mismos en el que nos grabemos interpretando una escena que se repita en nuestra vida cotidiana. Vernos después realizando esa acción puede darnos un punto de vista diferente sobre una acción que creemos siempre es igual.

Realización de monotipos. Sobre una plancha de metal, vidrio o plástico duro, se pintan las formas o figuras con una pintura al agua tipo acrílicos o témperas. Se tiene preparado un papel más grande que la plancha, el cual presionaremos con una cuchara y de manera uniforme sobre la plancha pintada.

Hacer un poema Dadá. Un juego habitual entre los dadaístas consistía en meter dentro de una bolsa palabras recortadas de la prensa para luego construir un poema según el orden de las palabras que iban sacando de la bolsa. Después podemos ilustrar el poema si lo queremos.

Pintar nuestro mundo ideal. En este ejercicio podemos prestar atención a aquellas cosas que forman parte de nuestro mundo ideal pero que no están en este momento a nuestro alcance (como por ejemplo la paz mundial). También podemos observar aquello que ya tenemos o que nos gustaría tener y que sí está a nuestro alcance.

Hacer un móvil de aquellas cosas que nos gustan. Podemos hacer dibujos o recortar fotografías de aquellas cosas que son importantes para nosotros. Después podemos construir un móvil con alambres y cuerdas y colocar los recortes donde consideremos, también podemos agruparlos por temas, por ejemplo.

Capturar sombras. Esta es una actividad perfecta para realizar en el exterior. Como si de explorar se tratase, podemos salir a la búsqueda de aquellas sombras que nos resulten interesantes y dibujarlas en un papel. Después podemos continuar el dibujo en el taller o dejarlo como está.

Collage: utilizando recortes de revistas, fotos, cartas, invitaciones, etc., el participante se siente menos intimidado con la idea si es o no buen artista.