El arte como herramienta

Al igual que otras herramientas, el arte tiene el poder de extender nuestras capacidades más allá de aquellas aptitudes con las que la naturaleza nos ha dotado inicialmente.

El arte como herramienta nos puede ayudar a cubrir una necesidad, a equilibrarnos, a compensar debilidades innatas o a reparar ciertos desniveles o flaquezas relacionadas con la mente, más que con cuerpo en este caso.

Necesidades a las que podríamos referirnos como psicológicas.

Una herramienta es una extensión del cuerpo que permite que se lleve a cabo un deseo.

Además dicha herramienta se requiere debido a un inconveniente en nuestra constitución, es decir, debido a una carencia en nuestra condición como seres humanos que nos impide llevar a cabo ese deseo sin una herramienta adecuada.

Por ejemplo, un cuchillo es una respuesta a nuestra necesidad e imposibilidad de cortar. Una botella es una respuesta a nuestra necesidad e incapacidad, para llevar el agua.

Para descubrir el propósito del arte, debemos preguntarnos qué es aquello que deseamos o necesitamos hacer con nuestros pensamientos, emociones y en definitiva con nuestra psique, pero con lo al mismo tiempo tenemos problemas.

¿Con qué fragilidades o debilidades psicológicas podría ayudar el arte?

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