Colorear fronteras o volar libre

Hace unos días, una lectora me solicitaba información sobre libros de Arteterapia. En un intento de actualizar mi bibliografía se me ocurrió buscar en Google: "Arteterapia Libros" y "Art Therapy books".

He de decir que quedé horrorizada al ver que en ambos idiomas, lo primero que aparece en los resultados de las búsquedas son libros para colorear. Si además filtras la búsqueda solo por imágenes los resultados pueden ofender a cualquier profesional de esta poderosa disciplina.

Recuerdo que cuando era niña me encantaba colorear. Disfrutaba viendo como una imagen en blanco y negro podía transformarse en un mundo de color, como un dibujo plano cobraba vida, pero también recuerdo que trataba de no salirme de los límites, esforzándome en completar el dibujo sin dejar partes en blanco dentro de aquellas formas que alguien había dibujado bajo sus criterios de belleza y armonía. Recuerdo también escoger los colores adecuados: el sol es amarillo, las hojas verdes, el cielo azul y así.

Ahora los libros de colorear para adultos se han puesto de moda y no solo me pregunto porque hay que categorizarlos como libros para adultos, (esto daría mucho de que hablar). Intento pensar sobre las pedagogías que hay detrás de colorear enrevesados patrones creados de manera industrial y dirigidos al consumo de masas.

Me imagino en una sesión de arteterapia diciéndole a los usuarios lo que estos libros proponen: No te salgas el límite, rellena sin dejar partes en blanco, termina de colorear un dibujo antes de empezar otro y eso sí relájate y disfruta.

Si la arteterapia ayuda a estimular la liberación de emociones contenidas y explorar más allá de lo evidente mientras que los libros de colorear nos proponen fronteras, límites y barreras. No se me ocurre un proceso más opuesto a la arteterapia que el de pinta y colorea.

Colorear puede ser divertido, puede entretenernos pero por favor que no nos hagan creer que los libros de colorear son libros de arteterapia.

Hagamos que el imaginario de la arteterapia no se limite a los libros de colorear, sino a una terapia que puede cambiar vidas.

Vuelvo a repetir: los libros para colorear no son arteterapia.